La Princesa de mi cuento era también un poco pija. Sabía un montón de cosas de esas que saben los pijos, como montar a caballo, hablar inglés y educar perros, y justificaba su decisión de no llevar bragas en el hecho de que ya no se llevaban. Tremendamente aficionada a las representaciones teatrales de un serial llamado "Sexo en la Corte" de un grupo de 4 actrices pijas como ella en las que se hablaba de moda y otras tonterías, seguía a rajatabla las tendencias que marcaban los caprichosos vientos de la estética. Orgullosa, lo que se dice orgullosa, no se sentía de tener esos gustos ni de ocupar su mente con cosas como los preparativos del próximo desfile de vestidos con velo, o de llenar su mesilla de noche con un taco de "Cosmopolitan Medieval", guía imprescindible para conocer los últimos modelitos de otras princesas o para que una misma se conociera en profundidad, gracias a los inestimables test que llenaban sus páginas. En público y frente a otros príncipes se vanagloriaba de ser estudiosa y curiosa, aunque a decir verdad nadie la había visto nunca leer otra cosa que no fuera el "Súper Pop de la Corte" o el susodicho "Cosmopolitan Medieval" que con tanto trabajo copiaban para ella los monjes del monasterio cercano. En realidad siempre pensó que aquellos pasatiempos y vicios mundanos acabarían cuando por fin conociera a alguien a su altura física e intelectual, pero la verdad era que ni los hombres sólo guapos le decían nada y que de los pijos se aburría en cuanto dejaban de recomendarse mutuamente cremas hidratantes y rizadores de pestañas.
Pero luego estaba aquel extraño juglar... No dejaba de darle vueltas a los hechos de aquella última noche y aún se preguntaba por qué diablos se le habría ocurrido dejarle aquel regalito en la manga de su jubón. Ella no solía ser tan descarada, sin embargo algo le decía que con hombres como aquel, que eran una mezcla inusual de sensibilidad, chulería, integridad y masculinidad, sólo cabían acciones por tanto inusuales y audaces.
Entonces, alguien llamó a su puerta. "Un mensaje para la Princesa" dijo un vocecilla infantil. "Adelante", dijo la Princesa. "Un señor muy raro y con cara de flipao que había en el establo me ha dado una moneda para que le transmita un mensaje" dijo aquel niño despeinado y sucio en quien creyó reconocer al hijo de la cocinera de Palacio. "Habla", dijo ella. "Me ha dicho que le diga que desde que la vio sus ojos quedaron ciegos para otras mujeres, que el contacto entre sus manos le hizo aborrecer la posibilidad de acariciar cualquier otro cuerpo femenino y que aquel regalo de su intimidad con su olor que había tenido a bien entregarle era y sería para siempre su posesión más preciada." "Gracias" dijo la Princesa. "Me ha costado un montón aprendérmelo" dijo el niño por si caía alguna otra recompensa.
"Te doy otra moneda si te aprendes otro mensaje y se lo llevas al mismo hombre"
"Hecho"
"Dile que me gustó conocerle pero que nuestras vidas son muy diferentes e incompatibles"

y punto pelota.
...le buscara.
besos y mas besos
jajajajajaj!!!...qué buenoooo!!!!....un beso!!!!!
un poco pija?...repijaaa que es esta princesa!!
a mí me encanta sexo en niú llorrrrr -la de naranja-y el mariclerrrrr
oye, yo aun sigo riendome desde que leí en el pos anterior del querido diario...."y limpia"....limpia?...cómo se cóme eso de limpia?...que no tenía cerumen en los oídos?....mocos colgando?....qué no olía a sobaquillo?....qué no llevaba lamparones en su ropa elegante?...barro en los tacones?...cómo sabe uno a bote pronto que alguién es limpio?...ayssss...se me escapa el pisss con ese adjetivo, la abuela de mi amiga marina siempre le dice que se busque un novio limpio y que sea fontanero, porque ella tiene obsesión con las pérdidas de los grifos y se pasa la vida pasando el dedo por todos para ver si gotean; da igual si es un desgraciado, o un asesino en serie...el caso es que sea limpio...y fontanero...jajajajaj...jo, con lo que me gusta a mí el olor de los chicos después de jugar un partido de fútbol!!!!....a barro, césped, sudor y goma...y no te digo ya el olor a cochinada del sexo!!!!!...ohhh...pecata minuta, yo no quiero un chico limpio...yo quiero un cromañon salvaje, jajajajaj
Que no se de por vencino nuestro juglar, que todos sabemos que a las princesas los principes pijos les aburren, y que lo que buscan es la emoción de un amor prohibido.
Aunque temo que la princesita se deje llevar por lo caprichoso de su posición y le rompa el corazón a nuestro juglar.