Querido Diario (2):
Mi paso por la clínica de desintoxicación ha sido muy duro. Aunque cuando me despedí de todas las enfermeras, celadores y médicos me dijeron adios haciéndome la ola de buen rollo, puedo asegurar que durante mi estancia allí quise asesinar a más de la mitad de ellos con mis propias manos, tal fue el celo profesional con que se empeñaron en arrancarme a cualquier precio cada recuerdo de mi último enamoramiento (el más difícil de todos, según me comentaron cuando ya había pasado todo). De hecho, no fue hasta que me practicaron la lobotomía que la cosa no empezó a arreglarse poco a poco. "Muerto el perro muerta la rabia" decía el cachondo del doctor Aznar, como si lo de que te quiten un trozo de cerebro sea una cosa para andar recitando refranitos... Bueno, el caso es que si añades las duchas de agua congelada, los electroshocks y el lavado de cerebro mediante el visionado de Telemadrid las 24 horas del día, tendrás una fórmula de éxito para olvidar cualquier amor desgarrador que te quite el sueño. Es verdad que baratos no son pero, ¿acaso tiene precio librarse del amor en su versión más cruel? Desde entonces duermo (sin soñar), como (aunque todo me sabe a pollo) y respiro (sin distinguir olores) con normalidad y, eso sí, he recuperado al 100% la capacidad de enamorarme, ya que de algo tiene que vivir esta gente. Esta es ya mi cuarta visita, y me han dicho que a la quinta me lavan el coche gratis, con lo que supongo que en el fondo les estoy agradecido y acabaré volviendo pese a la rudeza de unos procedimientos que, no me cabe ninguna duda, son necesarios por mi propio bien. Os lo recomiendo.



enredadass dijo
ni de coñaaaa.....
necesito los olores.
besos y mas besos
8 Noviembre 2009 | 10:41 PM